"Nosotros los pueblos del mundo debemos desentrañar las lógicas perversas del “capitalismo del shock” y responder preguntas clave: ¿Por qué epidemias más numerosas y severas no alcanzan la resonancia y los niveles de respuesta que ameritan? ¿Por qué los gobiernos y organizaciones que defienden el capitalismo agresivo y el libre comercio, dispuestos a gastar millones en insumos curativos y vacunas, no asumen como parte de la prevención los correctivos de fondo sobre las industrias peligrosas?" Boletín N° 336 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
La alimentación natural y biológica complementada por otras prácticas saludables como el ejercicio o trabajo moderados, con el reposo adecuado y evitando el estrés, mejoran el “terreno orgánico” y nos otorgan una efectiva inmunidad natural mucho más segura que la inmunidad artificial de las vacunas, como afirmaba el Premio Nobel de Medicina Alexis Carrel.
No es el virus H1N1 el que mata, es la debilidad del sistema inmunológico humano el que permite que el virus ingrese y lo haga. El sistema inmunológico se debilita producto de los desajustes electromagnéticos que se generan durante del proceso de ascenso en las frecuencias, que establece el ciclo evolutivo en marcha, sumado que nos hallamos transitando la etapa más crítica del mismo. El hombre ha creado también la tecnocracia, la contaminación electromagnética que ha logrado alterar peligrosamente el ecosistema natural, y los biorritmos que utilizan los seres vivos para alinearse con el planeta.